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viernes, 9 de noviembre de 2018

Cuarto día ( 08/10/2018). Puente Arenas


La noche antes de salir, subí a lo mas alto del hotel. La foto de las escaleras, me gustó
Las barandillas de los distintos piso y la claraboya del techo.
 Y luego subí hasta la planta 27 para ver la piscina al aire libre, pero estaba cerrada.
Una estancia muy bonita. Una piscina en forma de ángulo y unas mesas para disfrutar de la vista. Pero estaba aun cerrado el acceso. Y hacía "fresquito".

Y desde los ventanales del piso anterio al de la piscina, las vistas eran imponentes:





los  Andes nevados y vistos desde el avión.

Maravillosa cordillera la de los Andes. Y enorme.


Este día, resultó un día de paso, porque la distancia entre Santiago de Chile y Puerto Natales son algo más de 3000 km. Si, sí. Exactamente 3.042 Km. Así que aeropuerto  y vuelo interno hasta Punta Arenas, que es el último aeropuerto.
Allí una parada "japonesa" para comer y hacer una visita panorámica en el bus y volver para llegar a Puerto Natales en algo mas de tres horas.
El restaurante era un lugar pintoresco,
Posavasos en el techo

Lámparas con vasos y copas

Lámparas con cubiertos

Vista general del Restaurante. Y había bastantes clientes.

Pegatinas "decorando" las paredes.


adornado de pinturas (incluso en el techo), botes de bebidas, botellas vacías, lámparas con copas y/o cubiertos. Las paredes llenas de pegatinas y los servicios adornados con pinturas de mujeres el de los hombres y con hombres los de las damas.
Algo que quiero decir es que hubo un camarero muy galante que ayudó y dio la mano a todas las damas para bajar los peldaños desde el comedor. Un bonito gesto que ellas agradecieron. Y la comida...sin nada a destacar. Lo normal en estos casos.
Un barco pintado en una tapia.

Grafiti en unas puertas cochera.

muestra de los ovejeros
Caminamos hasta el bus y yo volví a echarme una carrera para ver algo más. Únicamente unos grafitis y el puerto.
Subimos de nuevo al bus y paramos en el Cerro de la Cruz, desde donde pudimos disfrutar de una vista panorámica del centro de la ciudad.
Vista panorámica desdelo alto del cerro.

Vista parcial del centro

Hotel " La Yegua Loca"


Luego el bus nos bajó hasta hasta la plaza principal de Punta Arenas, la Plaza Muñoz Gamero, en la que se puede contemplar el monumento a Hernando de Magallanes, descubridor de la Patagonia, en cuyo monumento hay varios personajes. El más mirado y besado es el del Selknam, habitante originario de estas tierras, del que dicen que si se besa su pie, volveras a este lugar. Yo, como no pienso, no lo hice, pero sí muchos compañeros por hacerse la foto.
Monumento a Magallanes. Se puede ver el brillo del pie del habitante primitivo de estas tierras

Esto es lo mas parecido a un temnplete musical.

La Catedral de Puente Arenas.


Yo me alejé un poco y pude ver una bonito quiosco-templete músical y la Iglesia Católica un poco más allá. En esos momentos hacía un frío de narices, así que me metí en el bus, a esperar al resto, para emprender el viaje de nuevo hasta Puerto Natales.
Palacio de Sara Braum, desde el bus.

Y como ya he dicho, otras tres horas de bus, para llegar al hotel. Llegamos al hotel y las vistas desde el hotel, atrajeron nuestra mirada. No sabíamos exactamente lo qué nos iba a descubrir el día siguiente.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Segundo día (Día 6. Santiago)

Amanece sobre los Andes


Hoy ha sido un dia cansado.
Llegamos al aeropuerto sobre las 8,15h. Cansados por las casi 14 horas encerrados en el avión, sin apenas dormir. Para mí, el viaje bueno a pesar de algunas turbulencias, pero gracias a las aspirinas que tomamos antes de subir y a las medias de compresión, las piernas llegaron bien, dispuestas a trotar todo el día.
Y digo trotar, porque después de mas de una hora en el aeropuerto para recoger las maletas y hacer las reclamaciones oportunas por alguna maleta de compañeros que no apareció, subimos al bus en orden y rapiditos. Y nos encaminamos al centro de la ciudad de Santiago de Chile.
Plaza en la trasera de La Moneda, con una gran bandera.

El Palacio de la Moneda, en todo su explendor.


En primer lugar a la Plaza de la moneda, donde vimos el Palacio de La Moneda, sede del Presidente de la República y de las secretaría generales de la Presidencia y del Gobierno. El palacio, un gran edificio al que no pudimos entrar, y que visto en un día de sol radiante, aparecía bonito. Pero nada más. Unicamente la emoción y el recuerdo de su casi destrucción y la muerte de su hasta aquel momento su presidente Salvador Allende, por el golpe de estado del dictador Pinochet.
Despues seguimos al guía local hasta la plaza de Armas. Y antes de llegar, pasamos por varias agencias de cambio para obtener unos miles de pesos. Y por cierto es  mejor cambiar allí, porque el cambio es mucho mejor.

La Plaza de Armas es un gran espacio abierto, una plaza ajardinada, con árboles, centros florales y una fuente.
Calle hascia la plaza de Armas.

Los limpiabotas se afanaban en atender a sus clientes.

Homenaje a los indios Mapaches, primeros habitantes de Chile



En el lado de Poniente, se encuentra la Catedral Metropolitana de Santiago, reconstruida en varias ocasiones. Su Interior es magnífico y merece la pena visitarlo. Y como era sábado, la Catedral y la plaza, estan llenas de gente. Pareceser que en este espacio y frente a la Catedral comienzan y terminan la mayor parte de manifestaciones, tanto religiosas como profanas.

Imagen de la Catedral Metropolitana

Preciosa nave central de la Catedral

Contrasste entre las construcciones.


Tuvimos tiempo para pasear por la plaza, lo que nos permitió ver otros edificios importantes, como el de Correso Centra, el Museo Histórico Nacional y la Ilustre Municipalidad de Santiago. Y despues agobiados y cansados, volvimos a subir al bus que nos recogió para llevarnos al restaurante.
Y tengo que decir que nuestro acompañante desde Salamanca, siempre estuvo atento para que nadie se quedara en tierra y preocupado en los restaurantes de los menús especiales, de aquellos que habíamos avisado con anterioridad. No tuvimos ningún problema. Gracias, Roberto.
Del guía local, nada que decir. Sin pena ni gloria.

En general, las comidas estuvieron bien en todo el viaje, aunque el grupo se quejaba de que abusaben del pollo. Recuerdo que un día pusieron una ensalada César, con pollo y de segundo plato (que allí se llama fondo) un muslo de pollo. Pero yo creo que en los viajes no es la comida lo más importante, porque hay otras cosas.

Y después de comer, de nuevo al bus, que nos subiría hasta un mirador en el Cerro de San Cristóbal desde de el que pudimos disfrutar de unas vistas impresionantes de una parte de la ciudad de Santiago
Vista desde el cerro San Cristóbal.

Otra vista, incluyendo la torre Sky Costanera, la más alta de toda Sudamérica.



Y de vuelta al bus para POR FIN llegar al hotel. Más 30 horas sin pillar ni cama ni ducha !!!
Y una vez alojados, lo cual se hizo con rapidez, gracias a la colaboración de nuestro acompañante Roberto, decidimos salir a estirar las piernas antes de sentarnos a cenar y aprovechando que no hacia mucho fío. Fácilmente localizamos un supermercado, un centro comercial y la entrada al metro.

Y por cierto, las cenas en el hotel Icon, tanto a la ida como a la vuelta, dejaron mucho que desear. Y por cierto, nos pidieron una tarjeta y nos retuvieron 6O EUROS a todos, por si acaso consumíamos o desaparecía algo de las habitaciones. Y , a la vuelta de la Patagonia, y antes de salir, tuvimos que reclamar los 60 euros.

Vista del gran hotel Icon, con buen servicio de habitaciones, piscina, spa...pero de una restauración mediana.

Y después de cenar, a la ducha y a descansar. Mañana toca Isla Negra.